La Lingüística del siglo XV al XVII genera muchos cambios con respecto a las ideas que ya se tenían establecidas. Se distingue formalmente, por ejemplo, el sonido que representa fónicamente a cada una de las letras. Se genera una descripción detallada de las partes de la boca, de la nariz y de la garganta y todos sus movimientos posibles, a manera de análisis de todas las posiciones articulatorias posibles, a la cual se le nombra Arte de la palabra (Spreeckonst, 1635) por su autor Petrus Montanus. También surgen las primeras gramáticas en latín y francés. Antonio de Nebrija escribe la Primera Gramática Castellana. Junto con las obras de diversos autores como Jean Garnier, Jacques Dubois, Robert Estienne, Jean Pillot, Antoine Cauchie, etc, la creación de este tipo de gramáticas estaba destinada para el uso de los extranjeros navegantes. Destaca en este período el hecho que a partir de los múltiples contactos internacionales surgen los diccionarios y manuales para las lenguas extranjeras. En efecto, el siglo XVI se considera el siglo de los diccionarios poliglotas. En cuanto a diccionarios y manuales poliglotas, el Mithridates sive de differentis linguarum de Conrad Gessner es de gran importancia, ya que la traducción del “Padrenuestro” era herramienta fundamental de análisis lingüístico, y en honor a este es que se va a denominar a futuras compilaciones políglotas. Debido a la constante navegación marítima que acercaba distintas culturas , surge la necesidad de explorar las nuevas lenguas, de manera que se puedan ordenar nuevas clasificaciones, tanto semánticas como ideográficas. Nace la curiosidad lingüística con respecto a lenguas extranjeras, que hasta el día de hoy no se ha detenido.
Surgen también propuestas sobre el origen de las lenguas. La tesis dominante en estos siglos es la de la monogénesis del lenguaje, que llevó a la consideración del hebreo como la gran lengua madrec. La obra de Postel, De Originibus seu de Hebraicae linguae et gentis antiquitate, atque variarum linguarum affinitate, es el máximo exponente de esta tésis. En ella se ligan alrededor de doce lenguas al hebreo. Las corrientes humanísticas propician el surgimiento de innumerables tesis sobre la génesis del lenguaje.
Aunque muchas de ellas son simples disparates, es a partir de estas que se ha trabajado en ámbitos lingüísticos, ya que plantean interrogantes inusitadas. Por parte de J.C. Escalígero, se hace una afirmación fundamentalmente lógica: el sustantivo denota a la sustancia y el adjetivo puede solamente denotar el accidente. Si bien los hallazgos en este periodo proponen las bases de muchos de los estudios lingüísticos posteriores a esta época, otros tantos se veían limitados. En el desarrollo de las distintas tesis se omite la recurrencia a ciertos tipos de lenguas como el polaco, el húngaro, el turco, el árabe y las lenguas americanas. En ese sentido, los estudios lingüísticos de los siglos XV, XVI y XVII se ven sumamente delimitados por un contexto territorial, los cuales se romperían en los siglos posteriores.
Giambattista Vico aborda uno de los problemas frecuentes
en la historia de la lingüística: la estimación científica correcta de una
herencia intelectual. Vico, napolitano e hijo de un librero pobre, se hizo
célebre a mediados del siglo XIX en Italia.
Siglo XVIII
Hubo varias reacciones sobre sus teorías en
lingüística, entre los que consideraban que “había abierto nuevos caminos a la
historia y la filología”, y otros tantos ni siquiera se molestaban en citarlo
cuando escribían la historia de la lingüística.
Su libro, “La Scienza nuova”, es una teoría
sobre el inicio del lenguaje, en la cual postula que hay tres etapas
lingüísticas. La primera etapa refiere a “la lengua divina o mitológica”, a la
cual Vico nombra “jeroglífica, sagrada o lengua de los dioses”.
Este lenguaje habría sido principalmente
mental, debido a que los hombres no conocían aún el uso de la palabra. Para él,
esta lengua consistía en rituales religiosos mudos y ritos consagrados.
La segunda lengua fue la “lengua de los
héroes”, “heroica y poética”; sin
embargo, muda. Una lengua simbólica, la lengua de las armas, según sostiene
Vico, y que sigue perteneciendo a la vida militar.
La tercera lengua fue la lengua de “la
plebe”, “la obra de la masa”; se la llama “epistolar” y sirve para las relaciones
prácticas. Esto es lo que sostiene Vico:
“Lengua y letras denotan una especie de autoridad que la
masa ejerce sobre ellos y es lo que explica el apelativo de vulgares que se les
aplica” (p. 370)
De igual manera, alega que la razón de la
diversidad de lenguas son los distintos climas, tiempos, pasiones y costumbres
(tomando estas ideas de Santo Tomás). Sostiene, de igual manera, que lo primer
que el hombre conoció fueron las onomatopeyas. De ellas surgen las
interjecciones (pues, alega, las pasiones violentas solo pueden mostrarse
mediante monosílabos). Posteriormente, aparecerían las partículas (a menudo
monosilábicas), los nombre, y, por último, los verbos (estos dos últimos
aparecerán casi al mismo tiempo).
Durante este siglo (S. XVIII) el tema del lenguaje
será muy recurrente en la discusión
intelectual - se abordado desde escritores hasta, inclusive, algunos
economistas (Adam Smith) y políticos (Turgot)-; sin embargo, en el único campo,
donde no se percibe indudablemente esta explosión repentina es el análisis de
los sonidos, mientras que en otros lados aún se sigue discutiendo la
ortografía, Francia (1713), Inglaterra (1664 – 1877). El único que parece
ocupase directamente de los sonidos es el holandés Lambert Ten Cate (1710)
mientras que Abraham Tucker se interesa por las letras habladas, buscando cómo
transmitir a los futuros gramáticos la pronunciación de su tiempo.
Es él quien sugiere el uso de una
transcripción fonética en los diccionarios. Sin embargo, esto no se realizará
sino hasta 1775 con los estudios de Thomas Spence.
Contrario al campo de los sonidos, la corriente
gramaticista será la que se expandirá,
y cuyo estudio se profundizará
durante este siglo.
“Todas
las lenguas tienen el mismo objeto, que es la enunciación de los pensamientos;
las categorías gramaticales son universales; las sintaxis esta fundada
lógicamente sobre el orden de las palabras, que expresa “a la vez el resultado
del análisis del pensamiento y el análisis del discurso, en cualquier lengua
que sea enunciado” (Langue, Encyclopedie)
La descripción de la lengua, contrario a la
gramática, se encuentra en los cuadernos de viajeros y misioneros, quienes
hicieron, en muchas ocasiones, múltiples viajes a Asia, America y otros tanto,
a Africa.
Jean Chardin, quien visitó Oriente en dos ocasiones
(Persia, India, Caucasia) en 1711 publicará su "Journal de voyage” en el
cual registra del árabe cerca de 12, 350, 042 palabras (entre las cuales se
encuentran 100 términos para “camello”, 500 para “león”)
El siglo XVIII es un siglo centrado en la
filosofía, el sentido de la historia aún no es dominante, por lo cual, las
reconstrucciones razonadas sobre el origen de las lengua tiene un gran
auditorio. Las reconstrucciones hechas por Rosseau, Adam Smith y otros diez
más, fueron elaboradas a partir de las ideas de corrientes de los filósofos
contemporáneos (Locke, Hobbes y Condillac), dando como consecuencia
reconstrucciones basadas en las construcciones de la psicología genética que en
la investigación histórica.
En términos generales, el siglo XVIII puede
considerarse como aquel que afluyó la teoría lingüística con gran fuerza,
asentando las bases para la posterior lingüística de Saussure.
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